En nuestro post semanal, hemos decidido hablar sobre los límites y las normas, su vital importancia en la crianza de nuestros hijos.

Un límite, es el primer acto de amor que ponemos a nuestros pequeños. Es algo que siempre está ahí, aún sin estarlo. Poner límites a nuestros hijos, no es otra cosa que enseñarles a esperar y saber que no todo es aquí y ahora.

De hecho, necesitan de estos límites y normas para criarse con estabilidad, con seguridad y poder desarrollarse con normalidad. Es muy importante que los padres estén de acuerdo, permanezcan juntos y firmes en ello y sean coherentes con lo establecido.

Con los límites, estamos enseñando a nuestro hijo a vivir, les estamos enseñando qué es lo que les espera ahí fuera.

Por supuesto, todos ellos, deben establecerse de una manera reflexionada y nunca en exceso, recordemos que son niños y que también es su momento de reflexionar, experimentar, crear, equivocarse…

La clave se encuentra en que debemos pensar sobre qué límites creemos que son estrictamente necesarios bajo nuestro concepto.

¿Cómo les explicamos las normas a nuestros hijos?

  • De una manera clara y sencilla.
  • Por supuesto, deben ser consecuentes. Si les decimos algo, debemos cumplirlo. Debemos poner normas que podamos cumplir y que la consecuencia sea inmediata de su acto.
  • Ser constantes nosotros mismos y con las normas. No cambiarlas continuamente dependiendo por ejemplo, de nuestro estado de ánimo.
  • No ‘amenazar’ sobre la presencia del otro progenitor: ‘Cuando venga tu padre y se lo diga…’ Los dos debemos tener la misma autoridad sobre nuestro hijo.
  • Explicarles, dentro de sus posibilidades, el porqué sobre la regla establecida.
  • Elogiar y reconocer los valores positivos.

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