Las convulsiones febriles suelen afectar al 4% de la población infantil, aunque el número no parezca elevado sí son muy frecuentes y suele ocurrir entre los 9 meses y los 5 años de edad.

Primero vamos a conocer qué es una convulsión y después profundizaremos más concretamente en las convulsiones febriles. Una convulsión es una descarga eléctrica que afecta a todo el cerebro en la mayoría de las ocasiones y provoca movimientos incontrolados. En el caso de las convulsiones febriles, el origen viene por una fiebre alta en un cerebro que todavía se encuentra inmaduro como es el de un niño y que carece de los mecanismos de protección que poseemos los adultos. Las convulsiones son cortas, suelen durar menos de 10 minutos y no tienen consecuencias a largo plazo pero si la convulsión dura más de 15 minutos si debe recibir un tratamiento que estabilice para evitar daños en el cerebro.

 

¿Qué hacemos si le sucede a nuestro hijo?

  • Si se encuentra sentado o en un lugar alto tenemos que acostarlo en el sillón o en una alfombra sobre el lado derecho por si vomita que no lo aspire hacia pulmones y así pueda expulsar todos los líquidos de la boca.
  • Aunque su boca se encuentre abierta no metas nada dentro ya que puedes ocasionar lesiones internas graves.
  • La convulsión va a provocar movimientos en el niño, no lo sujetes intentando que frene sus movimientos
  • Acude al médico explicándole lo sucedido.

Por último, lo más importante y difícil: intentar mantener la calma y seguir todos los pasos anteriores.

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