Con la llegada de la Navidad, nos surgen varias preocupaciones además de algún kilito que otro. Una de estas cuestiones, es la de si hacer tantos regalos a un mismo niño tiene sentido. Más allá de la culpabilidad que podemos sentir por el hecho de que no todos los niños del mundo corren la misma suerte, podemos pararnos a pensar en los efectos que tiene este “síndrome del niño hiperregalado” en nuestros pequeños.

Podemos preguntarnos entonces si los niños que reciben más premios o regalos son más o menos felices, o si nosotros damos más amor por regalar más. A continuación, veremos algunas consecuencias de este “síndrome” del que hablamos:

Por un lado, estos niños tienen dificultades para disfrutar de estos regalos y valorarlos. En ocasiones incluso no les damos el tiempo necesario para abrir los paquetes, apresurándoles para que abran uno tras otro y que tengamos fotos de todo.

Por otro lado, tenemos berrinches y enfados en los niños más mayores ante los cambios entre la carta a los Reyes y lo que le han traído. En este sentido, la pérdida de la ilusión se generaliza y va reduciéndose el uso de la imaginación; que sí se mantiene, por ejemplo, en los bebés que se entretienen jugando con el papel que envolvía un caro juguete pero que les ha resultado más divertido.

Dicho esto, no vamos a dejar a nuestros niños sin la tan esperada visita de los Reyes o de Papá Noel, ya que no buscamos irnos a los extremos de tener “niños hiperregalados” o niños sin un solo juguete en Navidad. Como opción, podemos plantear la idea de “los cuatro regalos”. Consiste en hacer solamente cuatro regalos que pueden ser, o bien juguetes, o bien objetos de diferentes categorías, por ejemplo: una pieza de ropa, un juguete, un libro o un álbum de ilustraciones… Otra idea puede ser dejar en cada casa un solo regalito, por lo que al final del mágico día el niño tendrá varios presentes. La diferencia estará en que los habrá recibido con el tiempo necesario y la atmósfera adecuada para abrirlos y darles valor. Con estas ideas, la cantidad de juguetes y al mismo tiempo, la cantidad de dinero invertido se reduce, al mismo tiempo que el agobio y la cuesta de enero.

Rondan también en los últimos años los regalos DIY, o do it yourself. Esta tendencia nos abre la puerta a regalos hechos en casa, con amor y cariño. En Internet tenemos páginas y videos que nos cuentan cómo se pueden llevar a cabo este tipo de regalos, que van desde jabones, postres en seco, cremas, portarretratos, guirnaldas de luces, y un sinfín de posibilidades.

Para cerrar este post, solo podemos esperar que cada familia haga lo que considere más adecuado, pero invitamos a la reflexión en estos días de felicidad navideña; ya que se pueden disfrutar las fiestas sin derrochar metros y metros de papel, tirar toneladas de comida o gastar miles de euros en objetos que no serán valorados.

¡Feliz Navidad!