Los casos de padres que sobreprotegen a sus hijos son más comunes de lo que deberían. Sin embargo, lo que muchos de ellos no saben es que haciéndolo sólo pueden ocasionar graves consecuencias tanto para el niño como para sí mismos. Un niño sobreprotegido puede tener problemas para socializar y hacer su vida de una manera normal, mientras que los padres, profesores y personas cercanas a él pueden pasar malos ratos debido a la crianza equivocada.

Afortunadamente, la sobreprotección es algo que puedes evitar fácilmente si la detectas a tiempo y cambias por completo tu visión. Y si piensas que ya es demasiado tarde, te animamos a no rendirte y a poner de tu parte para ayudar a tu hijo a dejar atrás las secuelas de la sobreprotección.
¿Quieres saber más? ¡Te invitamos a seguir leyendo!

¿Protección o sobreprotección?

Como padres queremos proteger a nuestros hijos de todo lo malo y asegurarnos de que siempre estén bien. Pero cuando nos pasamos de la raya y vamos más allá de atender sus necesidades básicas, o si los seguimos tratando del mismo modo que cuando eran bebés de brazos, es muy probable que estemos contribuyendo a la sobreprotección.
En principio es difícil identificar si estás sobreprotegiendo a tu niño, especialmente cuando aún es muy pequeño y depende por completo de ti. No obstante, debes conocer las diferencias para que en el momento oportuno puedas actuar de manera correcta.
También es importante saber que esto no tiene nada que ver con el cariño. Si vas a ser un poco más estricto con tu hijo para no sobreprotegerlo, lo ideal es encontrar un punto medio en el que pueda conocer las reglas y sus responsabilidades, y a la vez se sienta querido.

Estas son algunas señales que pueden indicar que lo estás sobreprotegiendo:

  • Tomas todas las decisiones por él y casi nunca expresa deseos o pensamientos propios.
  • En vez de ayudarlo con sus deberes, terminas haciendo todo por él.
  • No le has infundido el sentido de la responsabilidad. Tu hijo no recoge sus juguetes ni se baña solo, por ejemplo.
  • Tiendes a prohibirle casi todo tipo de juegos que requieran movimientos físicos, como correr, saltar, etc.
  • Cualquier otra acción que esté relacionada a crear dependencia de tu hijo hacia a ti, o que lo haga sentirse superior al resto.

Consecuencias de sobreproteger a tu hijo:

Eva Bach, especialista en desarrollo personal, asegura que los niños sobreprotegidos pueden tener dos síntomas muy diferentes entre ellos que a la larga se convierten en graves consecuencias para su personalidad.
El primero de ellos, es el niño con miedo que no es capaz de hacer nada por sí solo. En este caso, tu hijo puede verse especialmente afectado para socializar y para superar todos los retos que la vida le ponga. Puede sentirse inútil, indeciso, desconfiado, y sufrir de baja autoestima, sobre todo durante la adolescencia. La sobreprotección durante la niñez puede causarle estos efectos a lo largo de su vida.
Por otro lado, está el niño desafiante, malcriado y un poco agresivo. Este tipo de niño es difícil de controlar, porque según lo que ha aprendido, todo le pertenece y las cosas siempre se dan tal y como él quiere. No le gusta que le lleven la contraria, que lo interrumpan, o que sus decisiones no sean tomadas en cuenta. Desde pequeños hasta adultos, un individuo que desarrolla estas características puede ser agresivo y poco respetuoso.

Por supuesto, no todos los niños desarrollarán su personalidad de la misma manera. Existe la posibilidad de que un pequeño sobreprotegido no se vea afectado por estas consecuencias. Sin embargo, lo más recomendable es evitarlo para asegurarle un mejor futuro a nuestro niño, ya que en cualquiera de los casos tu hijo puede tener una vida difícil.

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