Son las 3 de la madrugada y tu bebé recién nacido llora incontrolablemente, ya van tres horas seguidas. El que hasta hace unas horas era un bebé tranquilo, risueño y adorable, ahora es inconsolable y grita con una fuerza sobrenatural.

Seguramente, a estas alturas ya has probado, alimentarlo, mecerlo, cantarle y ¡nada funciona! Aún sigue llorando, ¿qué estás haciendo mal? ¿acaso está enfermo? 

Lo primero que tienes que saber es que, ¡no está enfermo! sigue en perfecto estado de salud. Los culpables del llanto de tu bebé son los infames cólicos. Esos de los que todo el mundo habla, pero nadie parece realmente conocer.

A pesar de ser una condición bastante común (casi el 40% de los recién nacidos entre los 0 y 3 meses lo sufre, sin importar si son alimentados con leche materna o biberón) aún no se conoce la causa exacta de los cólicos. Algunas investigaciones señalan como causas a la inmadurez del sistema nervioso o digestivo de los recién nacidos, intolerancia a la los lácteos, hambre, sobrealimentación, o alergias.

El cólico es, simplemente, una afección digestiva que afecta a los recién nacidos generándoles dolor agudo estomacal y gases por un periodo que puede durar varias horas, los cólicos suelen manifestarse todos los días a la misma hora y pueden extenderse por varias semanas. Los cólicos no afectan a bebés mayores a 4 meses.

Cada bebé es único y, por lo tanto, cada bebé se calma o irrita ante diferentes estímulos, en la mayoría de los casos las siguientes técnicas pueden ayudar a calmar a tu bebé. Ten en cuenta que algunos bebés pueden querer alimentarse, mientras que otros pueden rechazar el alimento. El cólico no es síntoma de hambre.

Si amamantas, permite que tu bebé termine de alimentarse en la primera mama antes de ofrecerle la otra. La leche al final del vaciado de cada mama, llamada la leche postrera, es mucho más rica y a veces más calmante. También, es recomendable limitar tu alimentación, evitar las especias, el café, el chocolate, los alimentos de la familia de las crucíferas (col, brócoli, col de Bruselas…) y las legumbres (alubias, frijoles…), estos últimos pueden generar gases y empeorar los cólicos de tu bebé. 

Si le das el biberón, utiliza tetinas especiales que limiten en la medida de lo posible que tome aire, lo ideal es usar un biberón anti-reflujo. Además, debes asegurarte que tu recién nacido eructe bien después de comer, cambiar de leche también puede provocarle cólicos, evita hacerlo sin el consejo del pediatra y respeta a cabalidad las cantidades de formula y agua.

Otra alternativa de aliviar los cólicos es masajear suavemente el vientre del bebé en sentido horario esto le ayudara a eliminar los gases, colocar sobre su abdomen una bolsa de agua caliente envuelta en una toalla (el calor lo ayudará en el proceso de digestión), colocarlo en posición vertical o mecerlo, si ninguna funciona por separado puedes tratar colocarlo sobre tu pecho mientras lo meces, el contacto piel con piel es una de los mejores remedios para el cólico, tu calor corporal le proporcionara la temperatura perfecta y el contacto lo hará sentir más seguro y aliviara su dolor. 

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