Esta semana dedicaremos nuestro post a hablar sobre los tipos o las distintas clases de padres que existen según la relación que tienen con sus hijos/as.

La relación que tengamos con nuestros hijos, marcará de por vida no sólo su comportamiento sino también su personalidad. Todo lo que hagan y toda relación, afectará al futuro desarrollo emocional, cognitivo y social del niño.

Debemos de ser conscientes de la importancia que tiene la familia en esta etapa de su vida, ya que ésta, es el primer ambiente donde el niño comienza su proceso de interacción con los demás.

Les explicamos de manera reducida los tipos de padres existentes y algunas características sobre sus comportamientos.

 Padres democráticos: Este tipo de padres combinan a la perfección afecto con normas. Delimitan muy bien los deberes y obligaciones de sus hijos  y cuando existen conflictos son capaces de hablar y dialogar con sus hijos para que cumplan las normas.

Los padres que eligen este tipo de relación y comunicación con sus hijos, consiguen que tengan unas mejores relaciones sociales, llegan a ser niños curiosos y adaptados socialmente.

 Padres autoritarioautoritarios: Padres que anteponen el castigo antes que el diálogo. Son padres que son mucho más autoritarios y mantienen un gran control sobre sus hijos, aunque la mayoría de veces, les proporcionan menos afecto y cariño. Suelen tener un comportamiento más distante y severo con sus hijos en el día a día.

Los niños que reciben este tipo de interacción con sus padres, suelen tener condicionada la respuesta social con sus iguales en un futuro, ya que suele ser más agresiva.

– Padres permisivos: Ellos, tienen una afectividad muy alta hacia sus hijos, aunque el control que tienen sobre ellos es casi inexistente. Suele dar lugar a niños impulsivos, inmaduros y caprichosos. Son padres que no mantienen las normas y consideran que lo ideal es que sus hijos deben crear sus propias conductas con sus propios medios.

 Padres negligentes o indiferentes: Presentan las dos peores características de los anteriormente nombrados. Tienen un nivel muy bajo de autoridad y de afectividad. Es el peor de todos para que los niños tengan un buen y correcto desarrollo social, porque crecen sin el apoyo emocional necesario y sin unas normas adecuadas.

En el futuro, son los que más dificultades tienen en sus relaciones sociales, en aceptar las normas, son personas inestables emocionalmente, tienden a la desobediencia y suelen ser muy exigentes con los demás.

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